Estrellas y Borrascas

WEB DE VICENTE AUPÍ / OBSERVATORIO DEL POLO DEL FRÍO DE TORREMOCHA DEL JILOCA

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El nacimiento de la astrofotografía: nuevos ojos para la percepción del Cosmos

Eran los tiempos de las grandes placas y las imágenes sin color, pero la astrofotografía dio un vuelco a la percepción del Cosmos. John William Draper, William y George Bond y Edward Emerson Barnard, entre otros, abrieron el camino hacia el estudio fotográfico del Universo, que revolucionó la astronomía y permitió no sólo descubrimientos trascendentales para la historia de la ciencia, sino también que el resto de la humanidad pudiera compartir con los científicos la contemplación de la extraordinaria naturaleza de los objetos celestes. Los primeros pasos se dieron hacia mediados del siglo XIX, pero hoy, en pleno siglo XXI, la astrofotografía es una actividad que desarrollan miles de personas en todo el planeta, profesionales o aficionados. Gracias a ella podemos ver la fascinante riqueza de colores de cada rincón del Cosmos, para la que nuestros ojos son un escaso instrumento óptico. Desde los tiempos de la película hasta las actuales càmaras digitales las técnicas han evolucionado de forma espectacular, lo que ha supuesto un empuje extraordinario para la astrofotografía, en la que muchos aficionados a la astronomía acaban introduciéndose tras sus primeras observaciones visuales.

 

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FOTO: Esta es una de las fotos más grandiosas del atlas fotográfico de la Vía Láctea de E. E. Barnard (Atlas of selected regions of the Milky Way). Muestra la gran nebulosa de Rho Ophiuchi y su entorno, en una imagen en la que las luces estelares contrastan con los abismos formados por nebulosas oscuras. (Foto: E. E. Barnard/Carnegie Institution of Washington)

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en 2009, en el Año Internacional de la Astronomía, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Conmemoramos este año el 400 aniversario de las primeras observaciones telescópicas que hizo Galileo, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

Explorar el firmamento: binoculares versus telescopios

La observación del cielo no presupone comprar un telescopio. Nuestros ojos son un excelente instrumento óptico que nos permitirá conocer las constelaciones y sus estrellas principales e, incluso, identificar la Galaxia de Andromeda (M 31), la Nebulosa de Orion (M 42) y el Doble Cúmulo de Perseus. Después, el paso más aconsejable es el uso de unos binoculares. Con ellos podremos ver con suficiente detalle estos objetos celestes, así como muchas de las nebulosas y cúmulos estelares que aparecen en los mapas celestes. Si los asentamos sobre un trípode para evitar trepidaciones, los prismáticos son suficientes también para ver las lunas de galileanas de Júpiter y sus órbitas alrededor del gigantesco planeta. Los binoculares sorprenderán al observador por su versatilidad y facilidad de uso, y son el mejor instrumento para las lecciones de aprendizaje bajo el cielo nocturno. El uso del telescopio es un paso posterior. Su ventaja frente a los prismáticos es, sobre todo, su capacidad para ampliar la imagen a nuestro antojo: en buenas condiciones atmosféricas se pueden hacer observaciones lunares y planetarias a más de 150-200 aumentos, algo que no está al alcance de los binoculares. Pero éstos ganan para observar grandes campos estelares o recorrer de manera rápida diferentes sectores de la bóveda celeste.

© Vicente Aupí

La zona de las constelaciones de Sagittarius y Scorpius es ideal para los prismáticos. (Foto: Vicente Aupí)

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 23 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicosde temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca. Los datos diarios están disponibles desde el 1 de septiembre de 2007.

http://www.polosdelfrio.net

Astrofotografía

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"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
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