Estrellas y Borrascas

WEB DE VICENTE AUPÍ / OBSERVATORIO DEL POLO DEL FRÍO DE TORREMOCHA DEL JILOCA

EL OBSERVATORIO

Climatología mensual y anual

El valle del Jiloca, con Sierra Palomera al fondo, tras el temporal de niev de finales de febrero de 2006. (Foto: Vicente Aupí)

La laguna del Cañizar, entre Cella y Villarquemado, en otoño de 2009, tras una larga temporada de notables precipitaciones que favoreció su resurgimiento. (Foto: Vicente Aupí)

El clima de tipo continental que caracteriza a Torremocha y el valle turolense del Jiloca queda patente en el análisis por meses. Para este estudio se han usado datos del periodo 1987-2010, excluyendo los registros de noviembre de 1985 a noviembre de 1987, en los que la estación meteorológica estuvo empazada en el interior de la población. De esta forma se mantiene la homogeneidad de la serie sin la alteración de la isla de calor generada por el casco urbano.

De los patrones climáticos de Torremocha cabe destacar lo siguiente: precipitación media anual de 366,7 litros por metro cuadrado (mm.), temperatura anual de 10,7 ºC, 126 días de helada al año en promedio y temperaturas extremas de 39,8 ºC el 28 de julio de 1988 y -25,2 ºC el 24 de diciembre de 2001.

Febrero y diciembre agudizan sus diferencias

Enero es el mes más frío, con una temperatura media de 2,2 ºC, y agosto, con 20,6, es el más cálido. Febrero, con 3,8 ºC de media, es claramente más cálido que diciembre, que con sus 2,7 ºC de promedio está más próximo al régimen térmico de enero. Este dato es particularmente llamativo y puede considerarse digno de estudio de una forma más global, ya que sintetiza el comportamiento cálido que febrero ha tenido en España durante muchos años de la década de los 90 y parte del primer decenio del siglo XXI. En la serie de Torremocha febrero es 1,1 ºC más cálido que diciembre, pero si miramos el comportamiento climático de décadas pasadas en observatorios cercanos como los de Calamocha, Teruel y Molina de Aragón observaremos que a mediados del siglo XX las diferencias térmicas entre febrero y diciembre no eran tan acusadas. Aunque diciembre es más frío que febrero en estos tres observatorios, ninguna de sus series presenta diferencias superiores a 1 ºC como la que atestigua la serie de Torremocha. En Calamocha, el observatorio oficial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), arroja para el periodo 1951-1980 una media de 3,7 ºC en febrero y de 3,1 en diciembre, es decir, sólo 0,6 ºC de diferencia. Pero hay más: la serie de la ciudad de Teruel correspondiente al periodo 1901-1930 indica que a principios del siglo XX las diferencias térmicas eran mucho menores, ya que febrero daba entonces un promedio térmico de 4,2 ºC y diciembre tenía 4,0 ºC. O sea, apenas dos décimas de grado entre las medias de ambos meses, lo que nos sugiere que hace un siglo el clima era menos cálido que ahora en la parte final del invierno, o bien, que diciembre se muestra actualmente más invernal que otoñal.

Ruptura pluviométrica con la influencia mediterránea

Del régimen pluviométrico es destacable el papel de las tormentas durante el verano y la segunda parte de la primavera. Junio y mayo son los meses más lluviosos, pero el tercer lugar corresponde a agosto, con un promedio de 40,3 litros por metro cuadrado. En el clima del valle del Jiloca, pues, el otoño es menos lluvioso que la primavera y el verano, lo cual delata que en esta zona de Teruel se produce una ruptura, merced a las barreras orográficas, con la influencia mediterránea que en otras zonas del sur de Aragón favorecen al otoño como estación del máximo pluviométrico anual.

Claramente el invierno es la época más seca del año. Enero no sólo es el mes más frío, sino también el de menor precipitación, con sólo 14,4 mm. de promedio. Ambas circunstancias están claramente relacionadas con el carácter estable que habitualmente tiene el primer mes del año, hecho que se traduce en muchas noches serenas y despejadas y, a su vez, en escasas precipitaciones y temperaturas nocturnas bajas, con un promedio de -3,9 ºC en las mínimas y una media de 25 días de helada, mayor que la de febrero y diciembre.

Sólo julio se libra de las heladas

En la serie de Torremocha julio es el único mes en el que no se han registrado heladas. Lo habitual es que el periodo libre de las mismas abarque de la segunda quincena de mayo a la segunda de septiembre, pero ocasionalmente se dan en junio y también pueden producirse a finales de agosto, como atestigua la efeméride del 29 de agosto de 1993, día en el que se registró una mínima de -0,1 ºC. No obstante, en la población existen testimonios fiables de que el 5 de julio de 1979 se helaron los huertos del municipio, lo que probablemente es indicativo de que en alguna ocasión también ha habido heladas a primeros de julio. Sin embargo, tal circunstancia no se ha dado desde el inicio de la serie climatológica de Torremocha en 1985.

Independientemente de que agosto sea el mes más cálido en promedio, la serie de Torremocha muestra cierta tendencia a que los picos de calor del año se den en julio o, incluso, en fechas cercanas al solsticio de verano. Hasta 2010 no se ha superado el umbral de los 40 ºC, pero la mayoría de los años se rebasan los 35 en algún momento del verano. La máxima absoluta de junio, que es de 38,0 ºC, es muy cercana a los 38,4 de agosto y los 39,8 de julio, lo que avala la mencionada tendencia de que muchos años haya días de calor diurno extremo en las semanas próximas al solsticio de verano.

"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

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