Estrellas y Borrascas

WEB DE VICENTE AUPÍ / OBSERVATORIO DEL POLO DEL FRÍO DE TORREMOCHA DEL JILOCA

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Mujeres entre las estrellas

Henrietta Swan Leavitt, Annie Jump Cannon, Caroline Herschel, Hypatia... Son algunos de los nombres propios femeninos que a lo largo de la historia de la astronomía han permanecido eclipsados por la popularidad dominante de los astrónomos, pero todas ellas han contribuido decisivamente con su trabajo o sus descubrimientos a forjar los modelos cosmológicos actuales. La celebración del Año Internacional de la Astronomía en 2009 contribuyó a rescatar del olvido a muchas de ellas, en un año en el que, precisamente, la astronomía española perdió a dos de sus mujeres más destacadas: Assumpció Catalá y Antonia Ferrín, cuyas investigaciones no sólo tuvieron como obstáculo la sacrificada tarea de los científicos, sino también el anonimato forzado por una sociedad española en la que hace décadas no estaba bien visto que una mujer se dedicara a la ciencia. Para Antonia Ferrín, por ejemplo, las noches de observación supusieron horas de intenso frío, porque no podía vestir pantalones en un tiempo en el que esta prenda no se toleraba en las mujeres. Y Leavitt y Cannon tardaron decenios en ver reconocida su ingente labor en el Harvard College en una época en la que los méritos de los grandes hallazgos cosmológicos siempre se atribuían a varones. Puedes ver el artículo completo acerca de algunas de las más destacadas astrónomas, y otro sobre el extraordinario papel de Henrietta Swan Leavitt en la astronomía del siglo XX. Y también puedes leer el artículo Mujeres astrónomas: en la penumbra de la ciencia.

 

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FOTOGRAFÍA: Los estudios de Henrietta Swan Leavitt en miles de estrellas de las Nubes de Magallanes (izquierda) le permitieron descubrir la relación periodo-luminosidad de las estrellas variables cefeidas, que fue determinante para hacer los primeros cálculos de distancias estelares. (Fotos: Roger Smith//AURA/NOAO/NSF-Harvard College Observatory)

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en 2009, en el Año Internacional de la Astronomía, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Conmemoramos este año el 400 aniversario de las primeras observaciones telescópicas que hizo Galileo, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

El país que perdió su hora

El último domingo de marzo entra en vigor el horario de verano en la UE, con el que se adelantan los relojes una hora. Sin embargo, el caso de España es único, ya que su hora oficial en invierno lleva 72 años adelantada 60 minutos desde que en marzo de 1940 se aprobó una orden para sincronizar el reloj con la Alemania de Hitler. La medida no fue corregida posteriormente, ni en los 40años del régimen de Franco ni durante los tres decenios y medio de era democrática en España, lo que ha dado lugar a un error histórico estratégico, ya que el horario oficial está desajustado desde hace más de siete décadas respecto al que le correspondería por su posición geográfica, que es el de Greenwich. Por esta razón, en la actualidad España va adelantada una hora sobre su ciclo de luz natural durante el invierno y dos durante el verano, ya que los 60 minutos que avanza el reloj el último domingo de marzo acentúan el desfase de una hora existente en invierno desde 1940. El meridiano de Greenwich cruza España a la altura de lugares del Mediterráneo como Castellón y Denia, por lo que la mayor parte del territorio, a excepción de Baleares, se halla al oeste del mismo. Esto supone que a nuesttro país le correspondería la misma hora que a Inglaterra, Portugal y Marruecos, con los que comparte su posición geográfica. En cambio, y contradictoriamente, la hora oficial de España es la misma actualmente que la de países situados más al este, como Alemania, Suiza y Polonia. Por lógica, la hora legal debe estar adaptada al aprovechamiento, en la medida de lo posible, del ciclo de luz natural, con el fin de conseguir el mejor equilibrio para el aprovechamiento energético y la vida cotidiana de los habitantes de cada país, pero este error arrastrado desde hace 72 años convierte a España en uno de los países con mayor desafase de su horario oficial respecto al ciclo de luz solar. Puedes leer el artículo completo haciendo click aquí.

© Vicente Aupí

La hora legal de España va adelantada respecto al ciclo solar 60 minutos en invierno y 120 en verano. (Foto: Vicente Aupí)

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 23 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

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Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicosde temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca. Los datos diarios están disponibles desde el 1 de septiembre de 2007.

http://www.polosdelfrio.net

Astrofotografía

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  • Cometa Hale-Bopp con la Galaxia de Andromeda y el Doble Cúmulo

  • Deneb y la Nebulosa Norteamérica

  • El firmamento estival

  • Luna llena

"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
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