Estrellas y Borrascas

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Hale-Bopp: 20 aniversario de la visita de uno de los cometas más bellos de la historia

Hace justamente 20 años, en la primavera de 1997, el cometa Hale-Bopp ofreció a la humanidad uno de los mejores espectáculos astronómicos del siglo XX. Descubierto en julio de 1995 por Alan Hale y Thomas Bopp, el cometa alcanzó su perihelio el 1 de abril de 1997 y fue visible a simple vista durante toda la primavera de ese año, siendo observado por millones de personas en todo el mundo gracias a su extraordinario brillo, que permitió su localización sin ayuda óptica incluso desde el interior de las grandes ciudades. El Hale-Bopp ha sido reconocido, asimismo, como uno de los cometas más bellos de la historia por sus dos colas, blanca y azul, un atributo poco frecuente entre estos astros errantes que sorprenden por sus inesperadas apariciones en el firmamento. Su periodo orbital supera los 2.500 años, por lo que era desconocido y no forma parte de la lista de cometas con ciclos más cortos, como el Halley, cuyas frecuentes apariciones han permitdo a los astrónomos su identificación y estudio en detalle. Las visitas de los cometas Hyakutake y Hale-Bopp en 1996 y 1997, respectivamente, rompieron un periodo de varias décadas sin ningún cometa brillante en el cielo. Aunque el mítico Halley pudo observarse una década antes, en 1986, su posición y brillo fueron muy desfavorables, por lo que apenas pudo ser visto.

 

FOTOGRAFÍA: El cometa Hale-Bopp, con sus colas blanca y azul, fotografiado por Vicente Aupí en la primavera de 1997 desde el Observatorio de Torremocha del Jiloca junto a dos acompañantes de excepción: la Galaxia de Andromeda (abajo) y el Doble Cúmulo de Perseus (arriba).

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en 2009, en el Año Internacional de la Astronomía, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Conmemoramos este año el 400 aniversario de las primeras observaciones telescópicas que hizo Galileo, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

Observa Júpiter con prismáticos

Júpiter entró en oposición el 7 de abril y será visible toda la noche durante las próximas semanas. Con más de 44 segundos de arco de tamaño angular y una magnitud visual de -2,47 está en un momento óptimo para su observación. Lo que desconocen muchos amantes del cielo no experimentados es que Júpiter se puede observar con unos sencillos prismáticos, incluidos los de 8X30, 7X50 y 10X50. Con un telescopio siempre se aprecian más detalles, pero este mundo gigante, el mayor del Sistema Solar, presenta un tamaño aparente en el cielo lo suficientemente grande para quedar al alcance de los binoculares. Algunos observadores que han intentado verlo se quejan de que la imagen es borrosa, pero la clave del problema no es la limitación óptica de los prismáticos, sino la inestabilidad de la imagen cuando observamos a pulso. El problema se resuelve colocando los binoculares sobre un soporte firme, como un trípode. Asentando el instrumento óptico no sólo podremos observar la gran esfera de Júpiter, sino que también contemplaremos sorprendidos cómo aparecen junto a él sus cuatro satélites principales, las cuatro lunas que Galileo descubrió en 1610: Io, Europa, Ganimedes y Callisto. Si lo estudiamos varias noches seguidas podremos comprobar, además, que Júpiter y sus lunas describen un espectacular proceso de tránsitos y ocultaciones. Con un telescopio es posible, además, ver proyectada la sombra de las lunas cuando transitan por delante del planeta. En este enlace del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de España puedes informarte cada día de los tránsitos y ocultaciones de los satélites galileanos.

© Vicente Aupí

Montaje fotográfico con Júpiter y sus cuatro lunas principales: Io (al fondo), Europa, Ganimedes y Callisto (en primer término). (Foto: NASA/JPL)

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 23 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicosde temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca. Los datos diarios están disponibles desde el 1 de septiembre de 2007.

http://www.polosdelfrio.net

Astrofotografía

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"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
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