Estrellas y Borrascas

PÁGINA WEB DE VICENTE AUPÍ

Portada

Galaxia de Andromeda (M 31): regalo del firmamento en las noches del otoño boreal

Los habitantes del hemisferio norte tienen en otoño uno de los mejores momentos para observar la Galaxia de Andromeda (M 31), un legendario objeto celeste que aúna todas las virtudes en la literatura astronómica: brillante y fácil de contemplar desde lugares sin contaminación lumínica y centro del debate científico que a finales del siglo XIX y principios del XX permitió comprender las verdaderas escalas del Universo. Conocida entre los observadores del cielo por llevar el número 31 del popular catálogo de Charles Messier y el 224 en el New General Catalogue (NGC), esta galaxia también tiene el atributo de no necesitar ayuda óptica para localizarla en el firmamento, ya que es asequible a simple vista. Andromeda no es una constelación llamativa, pero las vecinas Cassiopeia y el gran cuadrado de Pegasus son buenas referencias para encontrar M 31 ayudados por un planisferio o un mapa celeste con las estrellas principales. Los telescopios pequeños permiten observarla con facilidad, pero en muchos casos su tamaño rebasa el campo óptico del ocular, por lo que son aconsejables pocos aumentos. Y unos buenos prismáticos son un excelente recurso para buscarla en el cielo y apreciarla a grandes rasgos.

 

FOTOGRAFÍA: La Galaxia de Andromeda (M 31), con su llamativa forma espiral, desde el Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel). Se ven en el encuadre sus dos galaxias satélite: arriba a la derecha, la elíptica M 110 y debajo del núcleo está M 32, con aspecto de estrella difusa. (Foto: Vicente Aupí)

VER MÁS ARTÍCULOS

Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en pleno siglo XXI, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Hace cuatro siglos que Galileo hizo los primeros estudios telescópicos, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

Mariano Medina: solo ante la furia de los elementos

Soy uno más de los que aprendió con Mariano Medina cuando aparecía en la única televisión de España en los años 60 y 70 del siglo pasado. Fue el pionero de una escuela de hombres y mujeres del tiempo (Pilar Sanjurjo, por ejemplo) que dieron popularidad a la meteorología y ayudaron a comprender las nociones básicas a la gente de la calle. A Mariano Medina se le recuerda, sobre todo, por su inconfundible faceta televisiva, pero su grandeza va mucho más allá de la fama en la pequeña pantalla, porque como meteorólogo fue también un gran investigador y un excelente predictor en los tiempos en los que no existían internet ni los recursos actuales, caso de los modelos numéricos. Y más allá de esa extraordinaria vertiente científica, el primer hombre del tiempo también es recordado por su humanidad. La demostró cuando a José Antonio Maldonado, su sucesor en TVE, le dijo "vamos a ser compañeros" en lugar de recibirle como a un rival que podía quitarle el sitio. En 2022 se han cumplido 100 años de su nacimiento y, con tal motivo, Toledo acogió el 14 de octubre una emotiva jornada de homenaje a propósito de su centenario. El evento, en el que estuvo presente buena parte de la familia Medina, contó con la participación de algunas figuras conocidas de la meteorología española, que en algunos casos le conocieron y trabajaron con él, como Fernando Aranda, Ángel Rivera y Manuel Palomares, entre otros, así como de algunos de los divulgadores científicos que más tiempo ha dedicado a investigar la figura de Mariano Medina, como José Miguel Viñas. Una jornada memorable que pudo celebrarse gracias al trabajo incansable de personas como Paloma Castro, delegada de Aemet en Castilla-La Mancha, y Margarita Martín, delegada de Aemet en el País Vasco. Leer el artículo completo.

© Vicente Aupí

Posando junto a un abrigo termométrico. (Foto cortesía de la familia Medina)

VER MÁS DE CIELO Y TIERRA

El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 34 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicos de temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca en este enlace

Astrofotografía

Ver más fotografías

  • Cinturón y Nebulosa de Orion

  • Cometa Hale-Bopp con la Galaxia de Andromeda y el Doble Cúmulo

  • Deneb y la Nebulosa Norteamérica

  • El firmamento estival

  • Luna llena

"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
Todos los derechos reservados.
© Vicente Aupí. Salvo indicación en contra todos los textos y las fotografías son del autor. Su uso o reproducción sólo se permite mediante la correspondiente autorización previa.
CONTACTO | ENLACES