Estrellas y Borrascas

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Tercera edición de "El Triángulo de Hielo"

La editorial Dobleuve acaba de publicar la tercera edición de El Triángulo de Hielo, el libro de Vicente Aupí que cuenta la historia, los datos y la crónica humana del Polo del Frío Español, el triángulo geográfico formado por Teruel, Calamocha y Molina de Aragón, en el que se han observado las temperaturas más bajas, oficialmente reconocidas por Aemet, en zonas pobladas de España. El 17 de diciembre de 1963 se registraron aquí -30 ºC en el observatorio de Calamocha VOR (Fuentes Claras), en uno de los frecuentes episodios de frío extremo que se han producido en el citado triángulo, en el que a lo largo de la historia se han dado más de un centenar de episodios con registros inferiores a los -20 ºC, destacando entre otras muchas efemérides los -28,2 ºC en Molina de Aragón el día 28 de enero de 1952 y los -28,0 ºC de Monreal del Campo el 4 de enero de 1971. Esta tercera edición actualizada ve la luz tras el histórico y extraordinariamente frío mes de enero de 2021, en el que la borrasca Filomena causó extraordinarias nevadas con espesores de medio metro, tanto en el triángulo como en otras zonas de España, con una ola de frío posterior en la que se alcanzaron temperaturas de -25 ºC a -27 ºC en diferentes observatorios del Polo del Frío, como Molina de Aragón (Guadalajara) y las poblaciones turolenses de Bello, Torremocha del Jiloca yVillarquemado, que se han aproximado al mítico récord de -30 ºC de 1963. La tercera edición del libro de Vicente Aupí incluye los datos actualizados de este histórico episodio de enero de 2021, con espectaculares fotografías y un capítulo específico, ya que temperaturas tan frías no se alcanzaban desde mediados del siglo XX y acreditan el protagonismo del triángulo Teruel-Calamocha-Molina de Aragón en este tipo de situaciones. Se abordan en el libro los principales hitos con olas de frío célebres desde 1885 hasta 2021. La obra es, además, un homenaje a los observadores del tiempo que han desarrollado su labor en esta zona en condiciones extraordinariamente duras, y cuyo testimonio está plasmado en sus capítulos junto a numerosas vivencias y anécdotas. El libro cuenta con un prólogo de José Antonio Maldonado, hombre del tiempo en TVE hasta 2008 y presidente de honor de la Asociación Meteorológica Española, así como un pequeño relato de David Momblona, observador meteorológico en Molina de Aragón desde 2005 a 2009. Puedes ver más información sobre el libro y dónde comprarlo en la web de la editorial Dobleuve y en el portal de Librerantes.

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en pleno siglo XXI, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Hace cuatro siglos que Galileo hizo los primeros estudios telescópicos, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

Hyakutake: 25 años del Gran Cometa de 1996

Diez años después de la última visita del Halley y tras muchas décadas sin un gran cometa en el cielo, Hyakutake brindó a los astrónomos y al resto de la humanidad un grandioso espectáculo en la primavera de 1996. Se cumplen ahora 25 años de aquel acontecimiento, que pudieron contemplar tanto los observadores del cielo como millones de personas en todo el mundo gracias al brillo del que se acabó denominando Gran Cometa de 1996, descubierto por el japonés Yuji Hyakutake. En 1986 el Halley, con escaso brillo y una posición desfavorable para observarlo al estar muy bajo sobre el horizonte, no respondió a la expectación mundial generada por su regreso tras el impacto de su aparición en 1910. De esta forma, el Hyakutake fue una sorpresa cuando los entusiastas de la observación del cielo ya pensaban que el siglo XX concluiría sin la aparición de grandes cometas. Lejos de ello, al espectáculo del Hyakutake en 1996 hubo que añadir el del Hale-Bopp en 1997, con lo que su protagonismo conjunto fue uno de los grandes acontecimientos celestes de final de siglo.

© Vicente Aupí

El cometa Hyakutake, fotografiado por Vicente Aupí desde el Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) en la primavera de 1996. Foto tomada con cámara Pentax 67 con tele Takumar 400, f/4 y diapositiva 6x7 Fuji Provia de 400 ISO forzada a 1.600.

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 34 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicos de temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca en este enlace

Astrofotografía

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  • Cinturón y Nebulosa de Orion

  • Cometa Hale-Bopp con la Galaxia de Andromeda y el Doble Cúmulo

  • Deneb y la Nebulosa Norteamérica

  • El firmamento estival

  • Luna llena

"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
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