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Rememorando los años sin verano en el 200 aniversario del volcán Tambora

2015-07-05

El tórrido arranque del verano 2015 es un buen momento para rememorar los excepcionales casos en los que el calor estival no acudió a su cita anual. Estamos, además, en el segundo centenario de la histórica erupción del volcán Tambora, en la isla de Sumbawa (Indonesia), ocurrida el 10 de abril de 1815. Aquella explosión, la más intensa protagonizada por un volcán terrestre, lanzó a la alta atmósfera toneladas de cenizas que en los meses posteriores ocultaron la radiación solar, dando lugar a un enfiramiento de la temperatura de la Tierra. El efecto más llamativo fueron las bajas temperaturas de los meses de julio y agosto de 1816, al que se conoce como el año sin verano, ya que el impacto sobre las cosechas fue extraordinario en Europa. Aunque 1816 fue el más célebre, en el pasado más reciente 1977 fue el año más singular, ya que tanto julio como agosto fueron anormalmente frescos, especialmente en el caso de España, donde los calores habituales de la canícula apenas se dejaron sentir y llegó a hacer frío en muchos lugares del norte y el interior peninsular. En 1996 y 2002 lo más notable fue la gran actividad tormentosa, por lo que también se puede hablar de años sin verano, especialmente para los millones de turistas que perdieron sus vacaciones por culpa del mal tiempo. Estas primeras semanas de 2015 están haciendo recordar el extraordinariamente cálido verano de 2003. Lo cierto es que los veranos más calurosos de la historia se han caracterizado por una gran persistencia de masas de aire de procedencia subtropical, mientras que en los años sin verano se da un anómalo giro de los vientos dominantes, que llegan del norte, aunque en el caso de 1816 el factor determinante fue el polvo volcánico incrustado en la estratosfera, que enfrió nuestro planeta al tapar los rayos solares.

 

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ILUSTRACIÓN: La turbiedad atmósferica causada por la erupción del volcán Tambora en 1816 tuvo efectos en todo el planeta, como en este amanecer inmortalizado por el pintor británico John Crome.

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"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

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