Estrellas y Borrascas

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ASTRONOMÍA

Mujeres entre las estrellas

Henrietta Swan Leavitt trabajando en su escritorio en el estudio de las estrellas variables de las Nubes de Magallanes. (Foto: Smithsonian Institution Archives)

Foto de grupo en el Harvard College. Henrietta Swan Leavitt es la tercera por la izquierda, y Annie Jump Cannon está en el extremo derecho. De pie, Mina Fleming. (Foto: New England Magazine)

Antonia Ferrín, una de las primeras astrónomas de España. (Fuente de la imagen: http://www.astronomia2009.es)

La astronomía española perdió en el año 2009 a dos de sus pioneras: Antonia Ferrín y Maria Assumpció Catalá. Ambas figuran entre las grandes de la historia de la astronomía española e investigaron en los tiempos heroicos en los que, además de destacar en una profesión muy sacrificada, tardaron en obtener el reconocimiento que merecían por el hecho de ser mujer.

Antonia Ferrín falleció en mayo de 2009 a los 95 años. Fue discípula de Ramón María Aller, director del Observatorio de Santiago de Compostela y figura relevante de la astronomía española del siglo XX. Ferrín se convirtió en los años 40 en una de las primeras astrónomas españolas y se especializó en medidas estelares, así como en la observaciones de ocultaciones de estrellas por la Luna. Su tesis doctoral, leída en 1963, fue la primera en Astronomía y también la primera defendida en la sección de Matemáticas de la Universidad de Santiago de Compostela. Jubilada en 1984, cuando la entrevistaban solía destacar las penurias de sus observaciones en Santiago bajo un intenso frío, que se agudizaba porque no podía usar pantalones, ya que no estaba bien visto en una mujer.

Por su parte, Assumpció Catalá está considerada como una de las astrónomas españolas que mejor ha compaginado su labor investigadora con la docencia y la divulgación científica. Inició sus actividades en 1952 y se doctoró en 1970 con una tesis sobre la dinámica de los sistemas estelares. Sus principales contribuciones conciernen al estudio de manchas solares y al cálculo de órbitas y eclipses, a lo que hay que añadir trabajos decisivos sobre la historia de la astronomía. Falleció en julio de 2009 a los 83 años.

Astrónomas en la sombra

La memoria de Ferrín y Catalá ha hecho recordar el anónimo pero decisivo papel de las mujeres en la astronomía universal, que muchos centros de renombre internacional mantuvieron en un un discreto segundo plano hasta que la envergadura de sus hallazgos desbordó cualquier intento y, finalmente, salieron a la luz sus aportaciones. Dos de los casos más notorios son los de las norteamericanas Henrietta Swan Leavitt y Annie Jump Cannon, astrónomas del Observatorio de Harvard College.

Leavitt descubrió miles de estrellas variables estudiando placas fotográficas de las Nubes de Magallanes, dos diminutas galaxias que orbitan alrededor de la Vía Láctea. Logró establecer en 1912 la relación entre el periodo y la luminosidad que caracteriza la pulsación de las estrellas variables cefeidas. Su descubrimiento fue la llave para que se conocieran las verdaderas escalas cósmicas, porque la relación periodo-luminosidad de las cefeidas sirvió de base para un método de cálculo de la distancia de las estrellas de la Vía Láctea y de las galaxias más cercanas. Con él se allanó el camino para comprender que el Universo es mucho más grande de lo que se imaginaba a principios del siglo XX.

A Annie Jump Cannon le debemos los colores de las estrellas. Aunque a simple vista no es tan sencillo distinguir las tonalidades de los otros soles, las diferencias son enormes. Ahí fuera hay estrellas, como Betelgeuse, cuyo tamaño es tan gigantesco que ocuparían casi medio Sistema Solar —hasta la órbita de Júpiter más o menos— si las colocáramos en el sitio del Sol, que es un ejemplar enano y tibio dentro de las escalas estelares. Cannon hizo la clasificación espectral de más de 225.000 estrellas, de las más calientes a las más frías, y sus fundamentos se siguen usando todavía.

Antes de todo ello, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Caroline Herschel, hermana del gran astrónomo William Herschel, fue la primera astrónoma cuyos descubrimientos fueron reconocidos por la ciencia. Se le debe el hallazgo de al menos ocho cometas y de varias nebulosas. Sin embargo, el papel de la mujer en la astronomía tiene uno de sus nombres propios más singulares en Hypatia de Alejandría, del siglo V, considerada la primera mujer matemática y astrónoma de la historia, que murió linchada y cuyas obras, lamentablemente, no han sobrevivido hasta nuestros días.

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"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

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